Se recoge de la prensa española, 05.11.2014, que:

¿Por qué rinden más en los estudios las mujeres? ¿Tienen mejores actitudes y aptitudes para ello? ¿O es una cuestión cultural y social? Por un lado está la estadística, que dice, fría, que sacan mejores notas. Es un hecho. Por otro el conocimiento acumulado, que advierte que los datos no entienden de matices y que la conclusión más evidente no debe ser la correcta.

Los datos, tozudos, muestran que las chicas superan a los chicos en todo el espectro educativo, desde Primaria hasta la Universidad, pasando por la ESO y el Bachillerato. En la Secundaria, el 80% de las jóvenes a las que correspondía por edad graduarse en 2012 lo consiguió. Sus compañeros hombres se quedaron en el 69,9%. En Bachillerato las diferencias son aún mayores: el 59% de mujeres alcanzó el título frente a un 45,5% de hombres, según recoge la estadística de resultados académicos en las enseñanzas no universitarias del curso 2011-2012 del Ministerio de Educación.

En nuestro país, como en muchos otros, se explica en clase y se trabaja en casa. El trabajo en casa es mucho más trascendente de lo que muchos imaginan. El día de mañana nuestros alumnos no estudiarán su carrera universitaria, u otra clase de estudios, en las aulas de cualquier facultad. Acudirán a las aulas a obtener información ya relacionarse, pero estudiarán su carrera en la habitación de su casa, del colegio mayor, de la pensión, o del piso de estudiantes. Superan los estudios superiores a estudiantes autónomos, los profesionales del trabajo personal, los estudiantes con unos recursos que sólo se desarrollan con años de práctica. Por eso nosotros somos partidarios de las tareas «casa» durante la secundaria y el bachillerato.

Aunque la educación de las niñas en el hogar corriente y vulgar es más disciplinada que la del niño. Las chicas obtienen mejor rendimiento porque se les educa, por cultura, el motor interno de la autoexigencia, hacen porque están habituadas a hacer y no les supone un esfuerzo. Las chicas suelen tener desarrollada la voluntad gracias al estilo educativo que el chico no tiene. Cuando el psicopedagogo adiestra en hábitos de estudio se encuentra menor resistencia a las chicas que en los chicos a la hora de instaurar.

Jorge Catalán Peña

Psicólogo del CPA

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