El ser humano experimenta la sensación de inseguridad e incertidumbre cuando siente, aunque no llegue a percibir un peligro real en el mundo exterior, pero la sensación de ansiedad suele darse sin necesidad del estímulo externo porque generalmente el ansiedad adquiere a través de un proceso de aprendizaje de generalización de estímulos.

El niño recibe una sensación de sus padres como consecuencia de sus malas calificaciones y en este momento experimenta ansiedad, o sea una sensación difusa de inseguridad e incertidumbre. Fácilmente el aprendizaje se generaliza a otros estímulos y posteriormente puede experimentar ansiedad ante todas las calificaciones, los exámenes o ante el hecho de someter a la consideración de los padres cualquier ejecución propia.

El niño que fue mordido por un perro y experimentó la inseguridad e incertidumbre propias de la ansiedad, puede reaccionar ansiosamente ante cualquier perro o cualquier animal de pelo o con dientes.

Pues bien, cuando el niño ha aprendido a reaccionar con ansiedad automáticamente, simplemente vea reaccionar a alguien ansiosamente para que aprenda a reaccionar de la misma manera ante situaciones similares.

Por ello, la ansiedad es transmisible. Es muy contagiosa.

Los padres y los adultos en general, transmiten ansiedad a sus hijos indirectamente cuando se ofrecen ante sus ojos como modelos ansiosos.

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